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Se reúnen en pequeños grupos para rezar por sus hijos

Los grupos de "Madres Mónica" existen vinculados a las comunidades de religiosos agustinos y funcionan como pequeñas comunidades de madres en las que lo nuclear es la oración.

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Con la figura de Santa Mónica como modelo, los grupos de “Madres Mónica” congregan en aquellos lugares en los que existe una comunidad de religiosos agustinos o religiosas agustinas, a madres, que tal y como hiciera la madre de San Agustín, se reúnen para rezar por sus hijos, a la vez que comparten la fe y las inquietudes que cada una tiene en la vida. Elena Capilla es la coordinadora de uno de estos grupos a los que llegó porque se lo propuso una religiosa agustina a la que veía cada día en la Escuela Infantil de su hija.

Las "Madres Mónica" se reúnen en torno a la figura de Santa Mónica, la madre de San Agustín, para rezar por sus hijos y compartir la vida.

“Soy mejor madre comprometiéndome a rezar por mi hija para que sea santa. Sé que rezando por ella, Dios llegará a donde mi marido y yo no podemos llegar, y nuestra relación será mejor, ya que mediará el Espíritu Santo”, explica Elena Capilla.

Ella insiste en que la vida rápida y ocupada que llevamos nos arrastra, y es fácil que pasen los días sin rezar lo suficiente. “Con este método garantizas que todos los días, tú u otra madre,se esté rezando por tus hijos y por los de las demás”, señala.

La oración cambia la vida y cuando una persona intensifica su vida espiritual, todo su entorno nota el cambio. Por este motivo E. Capilla dice que los grupos “Madres Mónica” son un pulmón de oxígeno para las familias: “Al fortalecer la fe de las madres, se fortalece la de toda la familia y tiene un efecto multiplicador. Un grupo de madres rezando es una herramienta poderosa de intercesión”.

Gema Sáez es madre de dos niños pequeños y coordina otra de estas pequeñas comunidades de oración que tienen como modelo de vida a la madre de San Agustín. Cuenta que saber que tus hijos “son rezados” todos los días y que son puestos en manos del Señor, da mucha paz y tranquilidad: “Creo que poniendo todo en las manos de Dios, veremos las manos de Dios en todo. Sucede igual con nuestros hijos. Si los ponemos en manos de Dios, veremos la mano de Dios en ellos”.

Por la naturaleza del grupo, las madres viven circunstancias parecidas, algo que permite compartir “entre iguales” inquietudes, miedos y “alegrías derivadas de nuestra maternidad”.

Los grupos están formados por siete integrantes que se reúnen periódicamente. La coordinadora del grupo es la que organiza que cada día haya una madre que rece por los hijos de todas. Además cada cierto tiempo los grupos de “Madres Mónica” vinculados a una parroquia o a un colegio agustino se reúnen para que haya contacto entre las integrantes de los diferentes grupos.

La experiencia de cada mujer varía, pero todas coinciden en que la dinámica que establece el grupo les ayuda a frenar en medio de las prisas del día a día, para alzar la mirada a Dios y poner la vida de la familia en sus manos.

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