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25 de julio: Solemnidad de Santiago Apóstol

La Iglesia celebra cada 25 de julio, la solemnidad de Santiago Apóstol, un día de fiesta que, en el caso de España, adquiere una magnitud diferente por ser patrón del país y de una comunidad autónoma. El Camino de Santiago lleva, además, año tras año, a miles de peregrinos, con distintas motivaciones y desde distintas procedencias, hasta la tumba del apóstol en la Catedral de Santiago.

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El Camino de Santiago ha sido, durante años, una actividad que, desde la Orden de San Agustín en España, se ha ofrecido a grupos de jóvenes y familias durante los meses de verano, procedentes la mayoría de ellos, de los colegios y parroquias agustinas. Asimismo, los religiosos agustinos también han realizado el Camino en grupo, muchos de ellos lo han hecho de manera individual acompañando a familiares o con amigos, y también algunos han estado de hospederos en albergues.

La Iglesia celebra cada 25 de julio, la solemnidad de Santiago Apóstol, patrón de España y de la Comunidad de Galicia.

Con la Crisis del Covid 19 muchas actividades han quedado suspendidas en los últimos años. En la Provincia agustiniana de San Juan de Sahagún de España, el Camino de Santiago es una de ellas. Pero, como explica el religioso agustino P. Isaac Estévez, es probable que pronto podamos caminar de nuevo hasta Santiago.

La fiesta de Santiago no celebraba el nacimiento del santo, sino su muerte, su muerte por martirio. Un final que, junto a su carácter de discípulo muy próximo a Cristo, le confería su carácter de apóstol y de santo.

Origen de la celebración

El nombre de Santiago proviene de las palabras Sant Iacob, del hebreo Jacob. Durante las batallas los españoles solían gritar “Sant Iacob, ayúdenos” y al decirlo rápido repetitivamente sonaba a Santiago.

El apóstol Santiago fue testigo, con Juan y Pedro, de la Transfiguración del Señor en el Monte Tabor, de la pesca milagrosa y de la oración de Jesús en el Huerto de Getsemaní, entre los pasajes más representativos que Jesús vivió junto a los primeros apóstoles.

La tradición cuenta que llegó hasta España a proclamar el Evangelio. Tras un largo periplo por la Península Ibérica, Santiago regresó a Jerusalén y en el año 44 fue decapitado con una espada. No obstante, sus discípulos recogieron su cadáver y lo embarcaron con dirección a la Hispania Romana. Siempre, según la tradición, la nave desembarcó en la costa marítima gallega, donde fue trasladado su cuerpo al lugar donde se halla la catedral compostelana en la actualidad.

Existen pocas evidencias históricas que puedan demostrar que el apóstol viajara realmente a la Península. En cualquier caso, el relato quedó enraizado en la tradición ibérica y en el año 1630, durante el reinado de Felipe IV, el papa Urbano VIII decretó oficialmente que el Apóstol Santiago, el Mayor, fuera considerado Patrón de España.

La Catedral de Santiago de Compostela es considerada su principal Santuario, donde peregrinan miles de personas cada año, deseosas de recorrer el Camino de Compostela.

Durante la Edad Media, la fiesta de Santiago significaba un día especial, en la medida en que se recordaba al Santo en la liturgia religiosa de todas las iglesias de la cristiandad, además se habrían creado privilegios o “indulgencias”, es decir, la posibilidad de obtener el perdón de los pecados para los peregrinos o fieles que asistiesen a la misa de Santiago o a las iglesias bajo su titularidad.

 El Camino de Santiago en la Provincia de San Juan de Sahagún de España

Muchos jóvenes, familias y religiosos han hecho esta peregrinación de la mano de los agustinos, con el objetivo de hacer, no solo un viaje exterior, sino también interior. Durante un tiempo, además, religiosos agustinos estuvieron de “hospederos” en albergues de algunas parroquias del Camino o de religiosas que tienen su propio albergue. En una ocasión, los mismos agustinos regentaron durante un verano el albergue parroquial “Virgen de la Encina”, en Vega de Valcárce (León). Limpiar y ordenar el alojamiento, tener al día el botiquín para hacer las curas pertinentes y preparar menús y comidas, eran tareas habituales de los agustinos que fueron hospederos, además de la atención espiritual propia de las peregrinaciones.

Después del último Camino de Santiago organizado a nivel provincial, se elaboró el siguiente vídeo que señala, entre los principales aprendizajes de esta actividad, descubrir que la distancia es relativa cuando se camina acompañado, que necesitamos menos cosas materiales de las que pensamos y que los límites vienen siempre acompañados de nuevas posibilidades.

El P. Isaac Estévez, OSA, cree que el próximo año podrán volver a peregrinar a Santiago con jóvenes, coincidiendo con el Año Santo. “Hemos organizado caminos de Santiago con varias modalidades (juveniles, en familias…). Siempre en grupos muy numerosos, de más de cien personas y favoreciendo los valores propios de la espiritualidad agustiniana -afirma-, que están muy en conexión con el sentido de comunidad o la llamada a la interioridad que siempre se experimenta en esta peregrinación”.

“Lo más importante es lo que cada uno va descubriendo en el Camino -explica-. El espíritu del camino favorece mucho la ayuda, el sentido de comunidad y saca lo mejor que llevamos”.

Ponerse en camino es también hacer una peregrinación hacia el interior. Por eso, a pesar de la diversidad de motivos que llevan a una persona que andar hasta la tumba del apóstol, uno nunca sabe qué le deparará la peregrinación. Y como cuenta el P. Isaac, éste es el verdadero regalo del Camino de Santiago que uno recibe si emprende la peregrinación con actitud abierta para dejarse sorprender: “El camino es la meta. Todo lo que vivimos en el Camino es muy agustiniano. La idea de turismo interior, que es donde está Dios, de comunidad, de conocerse a uno mismo. Ojalá agosto del 2022 nos brinde la oportunidad de volver a Santiago”.

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