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Acompañar la diversidad sexual, desde el respeto y búsqueda de la verdad

El Día Internacional del Orgullo LGTB se celebra cada 28 de junio desde 1969, fecha que marca el inicio del movimiento internacional por los derechos LGTB. Actualmente, las celebraciones con motivo de las Fiestas del Orgullo, se prolongan hasta el 10 de julio en muchos lugares del mundo, como Madrid, donde habrá una manifestación el próximo sábado 2 de julio.

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La pastoral agustiniana, como no puede ser de otra manera, está orientada a anunciar el Evangelio y a favorecer un encuentro con Jesús, que transforme la vida de aquel que lo experimenta. Una experiencia que se ofrece a todo el mundo, sea cual sea la edad, procedencia, circunstancia personal o condición sexual.

Coincidiendo con las Fiestas del Orgullo, conocemos cómo se acompaña en la fe a miembros del colectivo LGTBIQA, desde el respeto.

En el contexto de las Fiestas del Orgullo, dos religiosos agustinos, el P. José Luis Martínez y el P. José Luis del Castillo, cuentan su experiencia acompañando y compartiendo la fe con personas del colectivo LGTBI+.

El primero de ellos es licenciado en Filosofía y Psicología y, el segundo, en Derecho y Teología Moral. Además, ambos trabajan directamente en la pastoral parroquial, por lo que están muy cerca de los fieles cristianos, también personas del colectivo LGTBI+.

El P. José Luis Martínez señala que la diversidad de la orientación sexual es un tema tratado desde hace mucho tiempo, no solo en el ámbito de la sociedad, sino de la Iglesia. La identidad afectivo-sexual tiene una gran importancia para el desarrollo de la personalidad, para la realización vocacional y para la convivencia del religioso, sacerdote y laico.

Está claro para el P. José Luis Martínez, que las personas del colectivo LGBT+ no padecen una enfermedad por causa de su orientación sexual. Pueden adquirir un equilibrio psicológico y una madurez humana y espiritual como cualquier otra persona para dar, desde ahí, una respuesta a su vocación cristiana.

Finalmente, indica que la espiritualidad agustiniana es abierta e inclusiva. Cualquier persona, independiente de su orientación sexual, está llamada al cultivo de la interioridad, de la amistad y vivencia comunitaria de la fe.

Experiencia pastoral durante la pandemia

El P. José Luis del Castillo nos cuenta la experiencia que tuvo durante la pandemia en Valdebebas (Madrid), lugar que fue utilizado como tanatorio-morgue. Allí conoció a una persona ya mayor que estaba buscando a su pareja, un varón, que había fallecido por el covid19. Fue el encuentro con un corazón triste y destrozado por la muerte de su amor querido.

Según la antropología, nos indica el P. José Luis del Castillo, todo ser humano está hecho para el amor y tiene necesidad de expresar la ternura y el amor hacia el otro. La expresión del amor heterosexual está valorado y aceptado por la Iglesia. Respecto al amor no heterosexual, el P. José Luis se pregunta si a estas personas les queda solo vivir como célibes.

Es necesario entrar dentro del otro, del que tiene otra orientación sexual, para ver el sufrimiento que, en muchos casos, arrastra. En el acompañamiento espiritual o en el confesionario, es donde uno se da cuenta de todo esto, señala el P. José Luis. Al final, es el santuario legítimo de la propia conciencia el lugar desde el que discernir la vida.

La espiritualidad agustiniana habla mucho de comunión y, es esta comunión, la que nos puede ayudar a superar prejuicios y discriminaciones y favorecer el diálogo. La búsqueda de la verdad y la autenticidad de la interioridad nos ponen ante la verdad de cada uno. Es el reconocimiento, para el P. José Luis, del propio ser y de nuestra orientación sexual sin tapujos ni disimulos.

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