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Adolescentes, jóvenes y adultos en el “Aula Abierta Catalejo” de REDA

“Aula Abierta Catalejo” es uno de los programas que desarrolla la Fundación REDA con población vulnerable en los municipios madrileños de Alcobendas y San Sebastián de los Reyes, y del que se benefician 600 personas.

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En enero, los agustinos de la Provincia San Juan de Sahagún, tienen como lema “Cuida la Justicia y la Paz”, aprovechando el acento sobre este tema que el Papa Francisco pone, cada 1 de enero, con su mensaje anual sobre la paz. Pero no es ésta la única fecha que a lo largo del mes recuerda la importancia de ser constructores de paz. El 17 de este mes se recuerda a Martin Luther King, líder por los derechos civiles de los negros en EE.UU., asesinado en el año 1968. Y el día 30 es el día escolar de la Paz y la No Violencia, coincidiendo con el aniversario de la muerte de Mahatma Gandhi en 1948, líder pacifista que defendió y promovió en la India la no violencia y la resistencia pacífica frente a la injusticia y que fue asesinado por defender estas ideas.

“Aula Abierta Catalejo” es uno de los programas que desarrolla la Fundación REDA con población vulnerable.

Para conocer mejor cómo “Cuidan la Justicia y la Paz” los agustinos, nos hemos acercado a REDA (Red Agustiniana para la Educación y el Desarrollo) que, entre sus fines estatutarios, recoge el de “promover y desarrollar proyectos que favorezcan la mejora de las condiciones de vida de las personas favoreciendo su implicación en el propio desarrollo y promoviendo su autoestima y dignidad personal”.

Bajo este propósito se enmarca el “Aula Abierta Catalejo”, un proyecto de intervención socioeducativa que nació hace cinco años y que incide sobre tres grupos de personas con realidades diferentes. Por una parte, adolescentes que han sido expulsados de los institutos; por otra, jóvenes sin estudios ni trabajo y, por último, personas adultas en situación de desempleo.

La labor es posible gracias a la coordinación de los educadores de REDA con los Servicios Sociales, los centros educativos, así como con los recursos, entidades y empresas que facilitan la incorporación en el mundo laboral de las personas que acuden a REDA.

Esta Fundación de la Orden de San Agustín tiene formalizados convenios con más de 20 empresas, por lo que las personas en búsqueda de empleo acceden de forma directa a los procesos de selección de personal. Eso favorece que se consiga finalmente la firma de contratos de trabajo (actualmente en un 80% de los casos).

Acompañar a los adolescentes, el gran reto

Marga Sánchez, Coordinadora de REDA, explica que el programa “Aula Abierta Catalejo” responde a una necesidad para la que no existen muchos recursos públicos, como es la atención de adolescentes que han sido expulsados del instituto. Detectar esta necesidad social está en el origen de la fundación, que en estos años ha atendido a 450 jóvenes con este perfil.

Algunos de estos adolescentes deciden retomar los estudios un tiempo después, con la dificultad que esto supone, porque no existen centros que les ayuden a preparar las pruebas de acceso a ciclos de Formación Profesional de Grado Medio. Pero este es también uno de los servicios que se prestan en los locales de REDA. Marga cuenta, satisfecha, que cada año aumentan el porcentaje de aprobados en las pruebas de acceso: “El curso pasado llegamos al 100%. Además, más del 70% de los adultos que contactaron con nosotros ha conseguido un empleo. Aunque algunos de esos trabajos fueron temporales, nos parece que fue positivo y motivador para muchas de estas personas, ya que llevaban mucho tiempo sin, ni siquiera, ser convocados a una entrevista de empleo”.

Otro aspecto que define la manera de trabajar en REDA es la atención personalizada y la búsqueda de itinerarios de trabajo que se adecuen a cada una de las personas, para responder así mejor a las necesidades personales y lograr que cada uno desarrolle al máximo sus capacidades.

El programa “Aula Abierta Catalejo” es posible gracias al trabajo en equipo de las dos educadoras sociales, los diez voluntarios y los estudiantes en prácticas (en torno a diez a lo largo del curso). Económicamente se sostiene gracias al apoyo de la Orden de San Agustín y, en menor medida, a las subvenciones y a una pequeña aportación que hacen los usuarios.

 

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