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Belén viviente en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Los Negrales (Madrid), que atienden los agustinos

Por tercer año consecutivo, el colegio y la parroquia que los agustinos atienden en Los Negrales, en Madrid, han reunido en torno al Belén viviente, a miles de personas entre participantes y visitantes.

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Más de mil personas, entre actores y voluntarios, han participado en el Belén viviente de Los Negrales, los días 10 y 11 de diciembre.

Una actividad que se desarrolla por tercera vez y que moviliza tanto a la comunidad educativa del Colegio San Agustín como a la Parroquia Nuestra Señora del Carmen.

Por tercer año consecutivo, la Parroquia Ntra. Sra. del Carmen y el Colegio San Agustín de Los Negrales (Madrid) organizan un belén viviente.

Además de las personas, en el belén tienen un protagonismo especial los animales, como se puede ver en este reportaje de TeleMadrid. Esta iniciativa, que coordina el párroco, el religioso agustino P. Isaac Estévez, tiene muy buena acogida entre la comunidad parroquial. Niños y mayores se vuelcan con esta representación que les sirve para divertirse, mientras aprenden distintos aspectos sobre la Navidad.

Origen de los belenes

Poner el belén es una de las principales tradiciones del Adviento y la Navidad entre las comunidades cristianas. Aunque hay representaciones pictóricas del pesebre de los primeros siglos del cristianismo, el origen de los belenes se atribuye a San Francisco de Asís, en el S.XIII.

En nuestro país, los belenes vivientes tal y como los conocemos ahora se remontan a hace unos 50 años. Parece ser que fue en el año 1962, en el municipio catalán de Corbera de Llobregat, la primera vez que se organizó un Belén en un espacio amplio y abierto, ofreciendo al visitante la posibilidad de pasear por un recorrido mientras contempla distintas escenas a las que se refieren los evangelios de estos días del año.

Este tipo de representaciones suelen aprovechar el entorno de la localidad para hacer viajar en el tiempo al visitante y llevarlo a hace dos mil años. Muchos de los belenes vivientes no se limitan a representar los primeros pasajes bíblicos del Nuevo Testamento, sino que intentan mostrar con mucho realismo cómo vivía la gente en la época en la que nació Jesús.

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