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Casas de formación de la Provincia: Vicariato de Panamá

El 24 de abril, la Familia Agustiniana celebra la conversión de San Agustín. Una fecha en la que se recuerda que la conversión es un camino abierto, que todos estamos invitados a realizar. La conversión es el encuentro con Dios y las consecuencias que ello tiene en la vida de las personas. Se podría decir que conversión y vocación o misión, son dos caras de la misma moneda. Por eso, estos días, nos estamos fijando en el trabajo vocacional que, orientado hacia la vida religiosa, desarrolla la Provincia de San Juan de Sahagún en las casas de formación que tiene en Europa, América, Asia y África.

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El 24 de abril, la Familia Agustiniana celebra la conversión de San Agustín. Hoy nos acercamos a las casas de formación que los agustinos tienen en Panamá.

El hoy Vicariato de Panamá se fundó en 1966 como Delegación de la Provincia Matritense. El trabajo pastoral fue desde el principio muy notable, tanto en la Misión de Tolé, como en la Arquidiócesis de Panamá, especialmente en servicios eclesiales a la Iglesia local con el Arzobispo Marcos M. McGrath, de feliz memoria, quien nombró en el ámbito diocesano a religiosos agustinos como responsables y coordinadores de diversos servicios pastorales y movimientos. En Chitré, el primer párroco, P. Rafael del Valle (desde 1966) siempre tuvo un notable interés por la promoción vocacional. Le sucedió en el cargo el P. Moisés González (hoy Siervo de Dios en proceso de beatificación), quién admitió los primeros aspirantes ya en 1977. Uno de ellos profesó, tras hacer el Noviciado en México, en 1981, y otros lo hicieron en Colombia.

Los agustinos fueron, poco a poco, consolidando su presencia en Panamá a través de las diversas obras que iban asumiendo. El trabajo apostólico, la vivencia comunitaria y la espiritualidad agustiniana que transmitían los hermanos allí presentes, atraía a jóvenes panameños, que se sentían llamados a ser también como ellos. A finales de la década de los 80 del siglo pasado se planteó la necesidad tener un Plan Vocacional sistemático, que abarcase todas las etapas formativas, desde el primer encuentro del joven con los agustinos, hasta la emisión de los Votos Solemnes en la Orden de San Agustín y su ordenación sacerdotal. De esta época data que jóvenes profesos panameños se fueran incorporando, curos tras curso, a la Casa de Formación del Monasterio de El Escorial, en Madrid (España). Gracia a Dios, las vocaciones no han dejado de aumentar desde entonces.

Un paso importante en el proceso formativo fue la organización en Barquisimeto (Venezuela), el año 2001, del Noviciado común para las Circunscripciones de la Orden del Norte de la OALA, donde estaban presentes Centroamérica y el Caribe. Por ciertas circunstancias, el Noviciado tuvo que pasar unos años después a Chile y, actualmente, está en Penonomé (Panamá).

La comunión con la Iglesia local de Panamá es lo que sigue dando vida al Vicariato. Esta actitud ha puesto en sintonía el carisma agustiniano con los vientos que soplan a través del servicio eclesial. Así mismo, esto ha propiciado que la Orden sea conocida gracias al contacto con las familias en las parroquias, en las capellanías, en las tareas educativas y la misión. En este contexto el contacto con las familias es clave para que los jóvenes se acerquen a los agustinos con inquietud por la vida en comunidad y con interés por una vida de servicio. Así es como comienzan muchos procesos de discernimiento.

En cada área u obra hay un religioso que se encarga de la promoción vocacional, que es a quien se dirigen o se remiten a los jóvenes con inquietudes. Cada cierto tiempo, los promotores vocacionales organizan las convivencias donde se comparten experiencias, se va profundizando en el carisma agustiniano y se resuelven dudas. Son encuentros que equivalen a la fase de aspirantado, y que sirven para avanzar en el discernimiento vocacional.

En un momento dado, el promotor anima al joven a escribir una carta para pedir el ingreso en la Orden, con lo que se pasa al postulantado, durante el cual se estudian tres años de Filosofía en el Seminario de Panamá. Posteriormente, se hace el año de Noviciado en Penonomé (Panamá). La etapa del Profesorio los jóvenes suelen hacerla en la casa de formación del Monasterio del Escorial (España), por la relación que hay desde la fundación del Vicariato. Actualmente hay 15 jóvenes en el Seminario de Panamá, 8 en el Noviciado de Penonomé y 5 en el Profesorio de El Escorial.

En todo el proceso vocacional se acompaña al joven en diferentes aspectos. Por una parte, en la vida de oración, el contacto con la Palabra de Dios, la espiritualidad agustiniana y vida de comunidad. Pero también en el aspecto familiar. En el proceso de discernimiento es muy importante conocer la historia personal de cada chico, sus circunstancias, el entorno en el que ha vivido y las dificultades que haya podido tener, para poder conjugar todo ello con el carisma agustiniano.

Finalmente cabe destacar que, en el panorama vocacional de los últimos años, ha habido un aumento de jóvenes que se plantean la opción por la vida religiosa cuando están realizando la carrera universitaria. Algo que puede garantizar una mayor madurez.

 

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