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Ordenación episcopal del religioso agustino Mons. Luis Marín de San Martín: ``Yo soy fundamentalmente un agustino. No se trata de un rasgo de separación, sino de inclusión, el carisma que debo aportar en mi servicio en la Iglesia``

La Catedral de La Almudena de Madrid, ha acogido la ceremonia de ordenación episcopal del religioso agustino Mons. Luis Marín, que ha presidido el cardenal arzobispo de Madrid, Mons. Carlos Osoro, como obispo ordenante principal. Le han acompañado también como obispos ordenantes el cardenal Mons. Carlos Amigo Vallejo, OFM, arzobispo emérito de Sevilla y Mons. Manuel Herrero Fernández OSA, obispo de Palencia. Han estado acompañados de otros cardenales, obispos y sacerdotes, la mayoría de ellos agustinos, así como de los fieles que han podido acceder al templo. Tanto la homilía como las palabras finales del nuevo obispo han hecho referencia a la importancia de vivir la sinodalidad en la Iglesia.

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La homilía del cardenal Osoro

El cardenal Carlos Osoro ha explicado que Mons. Luis Marín, es obispo junto a un pueblo que está en camino, que se pone en camino siempre para dar la Buena Noticia y que es un pueblo al que Dios no abandona: “Los hermanos constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida común en la fracción del pan y en las oraciones […] vivían unidos y lo tenían todo en común, […] repartían según la necesidad de cada uno». Hay que vivir la primacía de la caridad. No es un sueño, no”.

“El Señor nos da tres tareas -ha recordado en su homilía Mons. Carlos Osoro- escuchar con constancia la enseñanza de los apóstoles, vivir con intensidad la vida en común, y celebrar la Eucaristía alimentándonos del mismo Señor y firmes en la oración”.

“Acojamos la paz del Señor y su presencia en medio de nosotros”, ha dicho el Arzobispo de Madrid.

Tanto el cardenal de Madrid como el nuevo obispo han recordado al cardenal Grech, Secretario para el Sínodo de Obispos, y a Sor Nathalie Becquart, XCMJ, nombrada Subsecretaria del Sínodo para los Obispos junto con Mons. Luis Marín. Estaba previsto que ambos asistieran a la celebración, pero finalmente no ha podido ser, al haber dado positivo en COVID Sor Natalie.

Emotivas palabras del nuevo obispo

En su alocución final, Mons. Luis Marín OSA, se ha referido a su nuevo trabajo en el Sínodo para los Obispos: “Colaborar en la preparación, desarrollo y actuación del Sínodo de los Obispos, estar disponible para acompañar los procesos sinodales y, sobre todo, promover la sinodalidad en la Iglesia: diálogo, implicación, discernimiento en común, participación, corresponsabilidad. No deben ser solo palabras, sino realidades en todos los ámbitos eclesiales. Recordemos que ‘Sínodo’, etimológicamente, significa ‘camino que se hace juntos; caminar juntos’. Y esto debemos testimoniarlo en el estilo, en las opciones y en las decisiones, comenzando por uno mismo, comenzando por mí mismo. Sin miedo a cambiar lo que sea preciso, siempre con humildad, coherencia y valentía. Esta es la clave de la necesaria renovación: la de la autenticidad como cristianos”.

Con el ánimo renovado, continuamos juntos el camino como Iglesia, en este tiempo y en estas particulares circunstancias de la Historia, implicados en nuestro mundo como respuesta viva y concreta a sus retos, a sus necesidades”

“Ojalá mi vida sea siempre un himno de agradecimiento y alabanza. Me has llamado a la existencia; no soy producto del azar, de la casualidad; hay una orientación y un sentido. Por eso no debo acostumbrarme a estar vivo, sino celebrar la singularidad de este acontecimiento. Existo, y he sido llamado a ser feliz, a serlo en plenitud”.

Al agradecer el testimonio de sus padres, José Luis y Mª Pilar, y la educación en la fe recibida de ellos, Mons. Luis Marín se ha emocionado. Aunque ya había advertido al inicio de su alocución final que los nervios y la emoción propias del momento podían hacer que se le quebrara la voz.

El nuevo obispo ha subrayado en qué medida el carisma agustiniano le configura: “Yo soy fundamentalmente un agustino. No se trata de un rasgo de separación, sino de inclusión, el carisma que debo aportar en mi servicio en la Iglesia. La Orden de San Agustín es mi hogar. Y me configura”.

En la celebración, una gran familia

En la celebración ha habido cincuenta concelebrantes agustinos y la Curia General de la Orden de San Agustin ha estado representada además por el Prior General, P. Alejandro Moral Antón por el Vicario General, P. Joseph Farrell, los Asistentes generales, P. Edward Daniang Daleng, P. Alexander Lam y por el Secretario General, P. Pasquale di Lernia. La Provincia agustiniana de Italia ha estado representada por el P. Aldo Bazán.

Pero la familia agustiniana va más allá de la Orden de San Agustín y por eso también han participado en la celebración los religiosos agustinos recoletos. En concreto, han estado representados por el P. Sergio Sánchez, OAR, Provincial de la Provincia San Nicolás de Tolentino y por el P. José María Sánchez, OAR, Vicario de la Provincia Santo Tomás de Villanueva. La Congregación de Agustinas Misioneras estuvo representada por las HH. María Jesús Rodríguez y Angelita Velasco. Y también participaron un grupo de las MM. Agustinas del Monasterio de la Conversión.

El acolitado de la ceremonia ha estado integrado por los prenovicios y profesos de la Provincia de San Juan de Sahagún de España y la música ha estado a cargo del P. Pedro Alberto Sánchez, OSA, organista del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial y del director artístico de la Escolanía del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, José María Abad.

Entre los obispos concelebrantes, cabe destacar la presencia de los agustinos Mons. Julián García Centeno, obispo emérito de Iquitos (Perú) y Mons Manuel Herrero, obispo de Palencia que, junto con el cardenal Carlos Amigo, OFM, fueron los obispos ordenantes de Mons. Luis Marín, en la celebración presidida por el cardenal Mons. Carlos Osoro. Arropado por todos ellos, además de por amigos y familiares, Mons. Luis Marín, OSA, ha sido consagrado como obispo titular de la Diócesis de Suliana, con el lema episcopal “Deus caritas est”.

Madrileño de nacimiento, es en Madrid donde desarrolló, hasta el año 1990, su labor pastoral. Desde hace años ha vivido en Roma como asistente del Prior General de la Orden de San Agustín, P. Alejandro Moral Antón. Seguirá viviendo en Roma, pero ahora para trabajar en el Sínodo para los Obispos, como ha explicado en sus palabras “con inmensa esperanza, orientados hacia la luz, hacia la verdadera alegría”.

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