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En el Día Mundial del Comercio Justo, los colegios agustinos trabajan por un consumo solidario y sostenible

“Reconstruyamos con justicia” es el mensaje que resume las reivindicaciones del movimiento de Comercio Justo a nivel internacional y que en España ya han suscrito 230 entidades.

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Las organizaciones hacen un llamamiento a representantes políticos e instituciones internacionales para que la recuperación de la economía y el comercio en la era post-COVID priorice los Derechos Humanos, la protección del planeta y se base en los valores del Comercio Justo y la Economía Solidaria. Tanto a nivel personal como institucional es posible adherirse a la campaña firmando esta declaración

El comercio justo es un movimiento social global que surgió a finales de 1940, como respuesta alternativa al fracaso del modelo de comercio convencional. Busca promover patrones productivos y comerciales responsables y sostenibles, así como oportunidades de desarrollo para los pequeños agricultores, campesinos y artesanos en desventaja económica y social, respecto a los actores dominantes en el mercado.

El 8 de mayo se celebra el Día Mundial del Comercio Justo, una jornada en la que distintas organizaciones reivindican un modelo económico más sostenible.

Es un modelo comercial que pone al centro los seres humanos y la sostenibilidad social, económica y ambiental de las sociedades; dignificando el trabajo, respetando el medio ambiente y fomentando una gestión responsable y sostenible de los recursos naturales.

Comercio Justo en el Colegio Urdaneta

Muchas ONG y entidades trabajan promoviendo estos principios. También se fomentan en colegios como el Colegio Agustino P. Andrés de Urdaneta, donde llevan más de quince, promoviendo y participando activamente en actividades de Comercio Justo. “Con ello queremos hacer visible algo que es importante, pero que para buena parte del mundo resulta desconocido: la existencia de pequeños productores en los países menos desarrollados que necesitan vender para vivir”, explica el P. Ángel Andújar, OSA, Presidente dela ONG Iquitanz, que tiene su sede en el colegio que los agustinos tienen en Loiu (Bilbao)

Todas las personas que forman parte de la comunidad educativa saben que en el colegio se venden productos a través de la ONG Iquitanz (galletas, chocolates, panela, cacao, café) y que comprarlos tiene una implicación que a más allá del mero consumo.

El P. Ángel cuenta que día a día se trabaja para transmitir al alumnado que, comprando y vendiendo estos productos, se ayuda a que “pequeños productores de países empobrecidos (de América, África o Asia) se puedan ganar la vida con su trabajo, sin tener que recurrir a la caridad. A esos productos se les pone un precio justo, que ayuda a que miles de familias en aquellos países puedan vivir dignamente”.

Esta labor tiene una importante dimensión educativa, ya que el Comercio Justo tiene numerosas derivaciones solidarias: “para que un pequeño productor pueda participar de este sistema tiene que cumplir unos requisitos en su proceso de producción; que no haya explotación infantil, que se trate por igual a hombres y mujeres y que se respete el medioambiente”.

Iquitanz trabaja con dos organizaciones promotoras de Comercio Justo, en las que adquiere los productos que después pone a la venta en las instalaciones del colegio:

  • Mundo solidario (https://mundosolidario.net/), organización radicada en Navarra y que tiene por misión la promoción del Comercio Justo, tanto en la labor de concienciación como en la de importación, distribución y venta de este tipo de productos.
  • Kidenda (https://kidenda.org/), proyecto de Comercio Justo promovido por Alboan, Cáritas y Misiones de Bilbao y que tiene su tienda en el centro de Bilbao.
Primaria

En Educación Primaria, en el Colegio Urdaneta, el sistema de venta de estos productos se hace gracias a una serie de profesoras que se encargan de recoger las peticiones que hacen los alumnos y posteriormente distribuyen en el aula aquello que les han solicitado.

ESO y Bachillerato

En ESO y Bachillerato, hay un día a la semana que se celebra el día solidario. “Ese día en el recreo montamos una pequeña tienda, atendida por voluntarios, a la que puede acercarse el alumnado y el profesorado para comprar cualquiera de los productos”, señala el Presidente de Iquitanz. “Además, montamos un rastrillo solidario 2 o 3 veces al año, con ocasión de eventos especiales (Navidad, fiestas, el Día de Iquitanz) en el que también se ponen a la venta estos productos para las familias que acuden”.

Los precios los marcan las empresas distribuidoras; el pequeño margen comercial que queda revierte en Iquitanz, como apoyo para los proyectos solidarios que desarrollamos en las misiones.

“Aunque este año, debido a las restricciones que impone la pandemia, estamos más limitados -explica el P. Ángel Andújar- tanto el alumnado como el profesorado tiene la posibilidad de acercarse a comprar estos productos sabiendo que, además de endulzarse el recreo, están siendo solidarios y están trabajando por la justicia, poniendo su granito de arena para mejorar el mundo e ir haciendo realidad el Reino de Dios que Jesús anunció con su vida y su Palabra.

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