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Día Mundial del Sueño: dormir y soñar con los angelitos

Cada 19 de marzo la Iglesia universal celebra la fiesta de San José, a quien Dios hablaba en sueños. Este año coincide con el Día Mundial del Sueño, cuyo lema es "Sueño regular para un futuro saludable".

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El sentido del humor, la capacidad de concentración o la vitalidad, tienen que ver, en parte, con el sueño y, en muchas ocasiones, también con lo que soñamos, ya sea agradable o no.

En el Día Mundial del Sueño, que se celebra el 19 de marzo, aprovechamos para hablar de la importancia de los sueños en la Biblia.

Pasamos un tercio de la vida durmiendo. Y durante esas horas, entre otras cosas, soñamos. Históricamente, los sueños han sido objeto de muchas teorías e interpretaciones, desde la relación que pueden tener con nuestros anhelos o temores, hasta el lugar donde Dios habla a la humanidad para indicarle su voluntad.

El biblista, P. Miguel Ángel Martín Juárez, OSA, explica que en la antigüedad era habitual creer que Dios se manifestaba durante el sueño: “Los devotos realizaban una práctica religiosa, “incubatio”, que consistía en dormir en un santuario, esperando que la divinidad les hablase en sueños, para revelar así el futuro, transmitir su voluntad, o manifestarnos el camino de la salvación”.

En la Biblia encontramos diversas ocasiones en las que Dios se manifiesta por medio de sueños: con Abraham (Gen 15,12-16), Jacob (Gen 28,10-15), Balaam (Num 22,20), Samuel (1 Sam 3,1-14), Natán (2 Sam 7,4), Salomón (1 Re 3,5-14), y, ya en el Nuevo Testamento con José (Mt 1,20-21; 2,19-20) y Pablo (Hech 16,9). “En algunos de estos casos, como Samuel o Salomón, se trata de un sueño acecido en un santuario”, señala el religioso agustino.

En estos relatos, algunas veces Dios habla directamente, y otras veces a través de un ángel. “Es inevitable que al leer estos relatos pensemos en la realidad de los hechos -afirma el P. Miguel Ángel-. ¿Estos personajes han tenido realmente el sueño en cuestión? ¿Han oído las palabras de Dios, o del ángel? Las mismas preguntas nos podemos hacer si se trata de visiones o de otras manifestaciones divinas que aparecen en la Biblia. Si creemos que Dios se pone en comunicación con nosotros, cualquier medio es posible”.

Como explica el P. Miguel Ángel, si reconocemos que en la vida de fe se dan experiencias religiosas extraordinarias, fuera de lo común, como fruto de la gracia de Dios, el reto está en “distinguir lo que pertenece al género literario, de la realidad de los hechos. Porque la principal dificultad de estas experiencias religiosas consiste en su verbalización, por lo cual es más fácil decir que se apareció el ángel del Señor en sueños y le dijo…”.

“Admitiendo que existen este tipo de experiencias, auténticamente reales, hay que tener en cuenta que es muy difícil distinguir las reales de las falsas -subraya el agustino-. Y esa experiencia religiosa puede luego ser transmitida a través de relatos de sueños. Pero de lo que podemos estar seguros es que Dios nos ha hablado, se ha puesto en comunicación con nosotros, y nos ha transmitido el mensaje de nuestra salvación”.

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