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El día 1 de mayo festejamos a la madre, al trabajador, al amor, a la risa y a san José

A lo largo del año hay días que pasan sin ton ni son, totalmente inadvertidos. Otros, sin embargo, acumulan recuerdos, vivencias, afectos y deseos. Todo un abanico de cosas para celebrar, conmemorar, festejar, y que tienen que ver con las personas, las familias, los pueblos.

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En el año hay un día repleto de celebraciones, el día 1 de mayo. En dicha fecha se festeja a la madre, al trabajador, al amor, a la risa y a san José, esposo de María, la madre de Jesús. Son acontecimientos que abarcan dimensiones profundas del ser humano, como son el afecto, lo social, lo económico, lo religioso.

El 1 de mayo se celebra el Día de la Madre, el Día de San José y el Día del Trabajador, una jornada con enfoque personal, social y religioso.

Día de la madre

Se rinde homenaje a un miembro fundamental de la familia, la madre, que puede ser biológica o adoptiva.  Eso sí, tanto una como otra dan protección, alegría, esperanza. No solo satisfacen las necesidades materiales de sus hijos, sino también las afectivas, emocionales, espirituales.

El origen de esta celebración se encuentra en Egipto, donde la Diosa Isis, conocida como la “Gran Madre” era objeto de culto y homenaje. En la antigua Grecia era la Diosa Rea, madre de los Dioses del Olimpo, y en el Imperio Romano se rendía culto a la Diosa Cibeles, la Diosa Madre.

En Europa la Iglesia Católica transformó esas celebraciones en honor de las diosas madres y lo trasladó a la Virgen María, madre de Jesús de Nazaret. El 8 de diciembre de 1954, el Papa Pío IX declaró que en esta fecha se celebrara el Día de la Madre, en honor a la Inmaculada Concepción.  En el año 1965 el Día de la Madre se traslada al primer domingo de mayo, tal y como lo conocemos actualmente.

Día del trabajador

Es una efeméride festiva, pero no hay que olvidar que esta fecha rinde homenaje a aquellos que lucharon por una vida digna para todos los trabajadores y trabajadoras. Se conmemora en el mundo el movimiento obrero y la fuerza laboral, como movimiento reivindicativo de diferentes causas relacionadas con el trabajo.

Los orígenes del Día Internacional de los Trabajadores se remontan al año 1886, en Estados Unidos. En esa época los trabajadores iniciaron una huelga el 1 de mayo para reducir la jornada laboral a 8 horas, pues se trabajaba 12 horas o más. Tras varios días de huelga, y algunos trabajadores muertos, se logró lo que se solicitaba.

En la lucha por sus reivindicaciones laborales, los trabajadores han logrado derechos y beneficios que han sido reconocidos por la legislación en materia laboral y contemplados en contratos y convenios colectivos de trabajo.

Día del amor

El 1 de mayo de 2004 se anunció el primer Día Mundial del Amor, cuyo tema central fue “el amor comienza conmigo”. Es un hecho evidente que el amor es un sentimiento universal que une a las personas, generando una sensación de bienestar y solidaridad.

Con esta celebración, se quiere animar a las personas de todo el planeta, para que expresen en todo momento de su vida un amor incondicional. Esto hará posible cambiar la forma en que las personas ven el mundo, manifestándose una forma común de entender la vida que ayude positivamente a la humanidad.

Es reconocer de manera consciente que el amor siempre está presente, a pesar de las circunstancias y emociones negativas que afectan a nuestras vidas como el dolor, el resentimiento, el miedo y el sufrimiento.

Día de San José

El día 1 de mayo del año 1955, el Papa Pío XII, instituye la fiesta de San José Obrero para que este fuera el titular del Día Internacional de los Trabajadores. Y es que José es uno más del pueblo, un trabajador que se le conoce como “el artesano, o el carpintero” y a Jesús como “el hijo del artesano o del carpintero”. Esto supone que, como cualquier trabajador de su tiempo, tendría las mismas carencias, estrecheces en su familia, que conocería el cansancio del cuerpo por el esfuerzo, añadiendo que también fue emigrante en un momento de su vida familiar.

Es una fiesta para poner de relieve la dignidad del trabajo -don de Dios- y del trabajador -imagen de Dios-, los derechos a una vivienda digna, a formar familia, al salario justo para alimentarla y a la asistencia social para atenderla, al ocio y a practicar la religión que su conciencia le dicte, etc.

Y todo esto está dicho por la doctrina social de la Iglesia a través de múltiples documentos, pero especialmente las encíclicas escritas por los papas. Entre ellas se pueden citar la Rerum novarum, Mater et magistra, Populorum progressio, Laborem exercens, Solicitudo rei socialis.

 

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