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Encuentro en Madrid de Fraternidades Agustinianas Laicales de la OSA

Tuvo lugar el sábado 12 de noviembre en la parroquia de Santa Ana y la Esperanza, de Moratalaz (Madrid), donde tiene la sede una de las fraternidades agustinianas laicales.

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Participaron unas 50 personas, entre laicos y religiosos, que rezaron, aprendieron, compartieron los alimentos traídos por los presentes y celebraron la Eucaristía. Todo ello teniendo al agustino San Juan de Sahagún, como centro del día de convivencia.

Estuvieron presentes representantes de las fraternidades de Madrid, que tienen sus sedes en la Parroquia de San Manuel y San Benito y Colegio San Agustín, en El Escorial, en La Vid (Burgos), en Sotillo de la Adrada (Ávila) y en Zaragoza, además del grupo de laicos agustinos de Móstoles, y de la casa anfitriona, Santa Ana y la Esperanza.

Tuvo lugar en la parroquia de Santa Ana y la Esperanza, de Moratalaz, donde tiene la sede una de las fraternidades agustinianas laicales.

Además de los asesores de las fraternidades, también participaron el P. Jesús Baños, Consejero de Pastoral de la Provincia, el P. Isidro Labrador, Coordinador del Secretariado de Laicos y Familia, Fr. Marcelino Esteban de la Oficina de Comunicación de la Provincia y el P. Ángel Camino, Vicario Episcopal. De la casa anfitriona asistieron los tres religiosos de la comunidad, los PP. José Luis Martínez, Santos Díez y Jesús López.

San Juan de Sahagún

El P. Alfonso Turienzo Martínez, OSA, hizo un repaso por la vida y espiritualidad de San Juan de Sahagún, de quien toma el nombre la nueva Provincia Agustina de San Juan de Sahagún. De ella dependen las comunidades agustinas de España y Portugal y algunos de los Vicariatos y Delegaciones que tiene la Orden de San Agustín en el Caribe, América Central y del Sur, África y Asia.

En su charla, el P. Alfonso destacó, entre otros muchos hechos, la gran vinculación de San Juan de Sahagún con Salamanca. Allí vivió el santo agustino muchos años y es donde descansan sus restos, siendo el patrono de la ciudad. En relación a su mística, destacó como rasgo más característico el amor por la Eucaristía y su afán de pacificación entre aquellos que se encuentran enfrentados, como ocurrió en su época entre dos familias pudientes de Salamanca.

Constructores de paz

Por grupos, se reflexionó sobre cómo aplicar la mística de San Juan de Sahagún ahora en nuestra realidad. Los participantes fueron unánimes en sus aportaciones. Todos coincidieron en que el santo nos invita a pacificarnos cada uno de nosotros, nuestras familias. También a llevar la paz a los lugares donde vivimos y en las actividades en las que estamos inmersos. Por otra parte, se habló de cómo la paz en el mundo constituye un reto a nivel mundial.

El día terminó con la Eucaristía, concelebrada por todos los sacerdotes asistentes, animada por el coro joven de la parroquia de Santa Ana y la Esperanza y en la que participaron representantes de todas las fraternidades.

Como señala Ana, de la Fraternidad de la Parroquia de Santa Ana y la Esperanza: “Fraternidad es vivir intensamente el espíritu agustiniano, es formar comunidad con los hermanos. Ser parte de la Fraternidad significa entender y ampliar la familia. Fraternidad es vivir compartiendo. Es sentir como propio lo de nuestros hermanos. Es preocuparnos y alegrarnos por sus vidas, por sus logros. Es querer pasar tiempo juntos y querer vivir juntos”.

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