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Día de los Fieles Difuntos: la labor de los agustinos acompañando en el duelo

Cada 2 de noviembre la Iglesia celebra el Día de los Fieles Difuntos, con un recuerdo especial a los seres queridos que han fallecido. En las parroquias agustinas se acompaña a aquellas personas que atraviesan una situación de duelo, ofreciendo atención espiritual y, en casos como el de la Parroquia de Santa Rita de Zaragoza, servicio de columbarios para las personas que optan por la incineración.

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Desde el año 1963, tras el Concilio Vaticano II, la Iglesia permite libremente la cremación, siempre que se mantengan los requerimientos específicos para la disposición de las cenizas, aconsejando que estén depositadas en urnas y en lugares dignos, como nichos ubicados en columbarios o cementerios (Código de Derecho Canónico, Canon 1176 et 3).

Cada 2 de noviembre la Iglesia celebra el Día de los Fieles Difuntos, con un recuerdo especial a los seres queridos que han fallecido.

En los últimos años, se han popularizado los columbarios, espacios sagrados donde acoger de un modo digno y cercano las cenizas de los seres queridos. Constan de pequeños nichos, donde familiares y amigos puedan rezar u ofrecer sufragios.

Los columbarios permiten que los restos de las personas fallecidas estén en las parroquias, recuperando la tradición de muchos templos que contaban con un pequeño camposanto anexo.

Esta tradición todavía se mantiene en muchos pueblos o países como Portugal, donde los agustinos están presentes y que cuentan en las parroquias con espacios en los que velar al ser querido que acaba de fallecer, facilitando así, ofrecer a la familia acompañamiento espiritual en un momento tan delicado, en la propia comunidad parroquial.

Parroquia Santa Rita de Zaragoza

En Zaragoza, la comunidad de religiosos agustinos es la encargada de la atención espiritual del tanatorio que está junto al templo parroquial.

El religioso agustino P. Ángel Andrés Blanco, de la Parroquia de Santa Rita, explica que tienen dos formas de atender tanto a los difuntos como a sus familiares: “Una atención general en el tanatorio y otra en torno a los ritos de depósito de cenizas en el columbario de la parroquia.

Los religiosos agustinos de la Parroquia Santa Rita, sobre todo el P. Vitalino Malagón, OSA, se interesan por los familiares a través del contacto personal el día anterior al entierro.

La misa exequial se celebra en la parroquia, recibiendo a los difuntos a la entrada del templo y despidiendo a la comitiva en la Iglesia al finalizar, ya que no hay costumbre de acompañar al cementerio. A través del Columbario Santa Rita (es el que aparece en la imagen), la parroquia atiende de una forma más personal y directa a las familias que eligen depositar las cenizas en él.

“Un columbario un espacio sagrado para depositar la urna con las cenizas de los difuntos en pequeños nichos. Es un lugar para la memoria y la oración por los difuntos -cuenta el P. Ángel-, Hoy en día, muchas familias incineran a sus difuntos y algunas depositan las cenizas en nuestro columbario acercando los difuntos a la Comunidad Parroquial”.

El religioso agustino explica que existe un rito especial para el depósito de las cenizas: “Normalmente se invita a los familiares a participar en una Eucaristía y después se hace una sencilla procesión acompañada de rezos, cantos y palabras de consuelo a los familiares, expresando cercanía y cariño. Además, todos los últimos domingos de mes, en la misa Parroquial, se hace mención a los hermanos que reposan en el columbario aplicando la misa por ellos y rezando un responso”.

La realidad de Portugal

Es curioso cómo la experiencia de la muerte y la pastoral acompañando una situación de duelo puede variar tanto en un país tan parecido a España, como es Portugal. Allí ha vivido en los últimos años el religioso agustino P. Francisco Javier Carreras de Bergara. “El pueblo portugués suele ser muy emotivo en todas sus vivencias -señala- (hay de todo, como en todas partes, pero incluso los más racionales pueden verse arrastrados por los que lo son menos), y la muerte con más motivo aún. Para empezar, normalmente son las propias parroquias las que disponen de sus salas específicas, llamadas ‘capelas mortuarias’ , para depósito y velatorio de los cuerpos. Ellas mismas las administran, las cuidan, y cobran sus servicios, por lo común a través de las agencias funerarias”. Así sucede en las dos parroquias en las que las que la Orden de San Agustín está presente, en Santa Iria de Azóia, y en São Domingos de Rana.

El P. Javier explica que, en general, es enormemente apreciada la presencia de un sacerdote que prepare una oración, presida la Eucaristía o que acompañe en un momento así. Añade que está muy arraigada la celebración de la llamada ‘misa del séptimo día’,  una semana después del fallecimiento.

Con la celebración del Día de los Fieles Difuntos, el mes de noviembre, ayuda a recordar a familiares y seres queridos difuntos, con seriedad y gratitud por su vida transcurrida entre nosotros.

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