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La labor de los Agustinos contra la trata de personas, en Iquitos (Perú)

El Día Mundial contra la Trata se celebra, cada 30 de julio, desde el año 2014. Esta organizado por la Oficina de la Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, para llamar la atención de la comunidad internacional sobre este delito “invisible”.

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La trata de personas es un delito relacionado con la explotación de mujeres, niños y hombres con numerosos propósitos. Entre estos se incluyen el trabajo forzoso y la explotación sexual. A nivel mundial, cada vez son más los países que detectan a las víctimas de la trata y denuncian a los traficantes de esas mafias. Esto conlleva un conocimiento mayor del número de víctimas, por lo que las cifras aumentan día a día.

Con ocasión del Día Mundial contra la Trata de personas, nos acercamos a la labor de los agustinos de Iquitos (Perú) en este campo.

Desde marzo de 2007, existe el Grupo Interinstitucional de Coordinación contra la Trata de Personas, que trabaja a nivel internacional en la lucha contra la misma. En el ámbito eclesial, hay congregaciones como las Religiosas Oblatas o Adoratrices, que trabajan en distintos lugares y de forma específica, con víctimas de la trata.

Con ocasión del Día Mundial contra la Trata nos acercamos al Vicariato Apostólico de Iquitos (Perú) para conocer cómo trabaja la Iglesia para combatir la trata.

Vicariato Apostólico de Iquitos

La Orden de San Agustín está presente desde el año 1901 en la parte norte de la selva amazónica del Perú. Fue la Santa Sede quién encomendó este territorio misionero a los agustinos, que lo asumieron a través de la Provincia de Filipinas.

Iquitos es la capital de Loreto, la Región más extensa del Perú. Con el 28,7% del territorio nacional, tiene alrededor de un millón de habitantes. Dicha Región Amazónica está integrada por ríos caudalosos y zonas de mucha vegetación. Las personas viven, bien en núcleos más urbanos de ciudades como Iquitos, bien en comunidades más aisladas y alejadas de la ciudad, que han ido creciendo en la ribera de los ríos.

Desde la Subcomisión de Justicia y Paz del Vicariato Apostólico de Iquitos, explican que estas características geográficas permiten a los tratantes captar y trasladar a las víctimas con facilidad.

Combatir la trata

Rita Eldica Ruck Riera es abogada y pertenece a la Subcomisión de Justicia y Paz del Vicariato Apostólico de Iquitos. Cuenta que, hasta hace relativamente poco tiempo, la trata era un tema poco visibilizado. Pero, en los últimos años, tanto la Iglesia como las autoridades y la sociedad civil, han trabajado mucho para combatir esta lacra social. Se ha creado una mesa regional, en la que participa el Vicariato Apostólicos de Iquitos, y donde se trabaja en la prevención, persecución y protección.

Respecto a la evolución de la trata de personas en Iquitos, según datos de la Fiscalía de la Región especializada en trata, ha habido un repunte en el 2022, después de dos años de descenso en el número de casos. R. Eldica Ruck explica que el descenso en años anteriores se debió a los períodos de confinamiento por el virus. Ahora bien, advierte del aumento de la vulnerabilidad de determinados colectivos que viven con mucha precariedad económica. Para estos, señala, los reclamos de trabajo y estudio que ofrecen los tratantes suponen un tentación muy grande. En estos momentos, puntualiza,  no hay recursos para contrastar la seriedad real que hay detrás de determinadas ofertas de empleo.

No solo mujeres

En este sentido, desde la Subcomisión de Justicia y Paz del Vicariato Apostólico de Iquitos, se insiste en que las víctimas no son solo mujeres de la comunidades más aisladas de la ribera de los ríos, a las que les ofrecen la posibilidad de estudiar o trabajar en la ciudad; sino también hombres, a quienes les prometen trabajo en el sector maderero y unas condiciones laborales que no son las reales.

Ante esta situación, la labor de la Iglesia consiste en informar de los engaños que se producen, para prevenir la trata, así como ofrecer recursos legales para formalizar denuncias. Además, disponen de casas de acogida para víctimas de la trata, en las que se ofrece asistencia social, apoyo psicológico y asesoramiento legal.

El Corazón Azul de la campaña del Día Mundial contra la Trata, representa la tristeza de quienes sufren la trata, al tiempo que nos recuerda la insensibilidad de aquellos que compran y venden a otros seres humanos.

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