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La sinodalidad, un camino eclesial de inspiración agustiniana

Ayer fue un día de fiesta para la Provincia de San Juan de Sahagún de España. Un religioso agustino, el P. Luis Marín de San Martín, fue consagrado obispo en la catedral de La Almudena de Madrid. A partir de ahora su principal labor será la que realice como Subsecretario del Sínodo para los Obispos. En las siguientes líneas reflexionamos sobre la relación entre la sinodalidad y la espiritualidad agustiniana.

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El P. Luis Marín de San Martín, nombrado por el papa Francisco Subsecretario del Sínodo de los Obispos, ha sido ordenado obispo la mañana del pasado domingo once de abril en la madrileña catedral de La Almudena.

Una buena noticia para toda la familia agustiniana, particularmente para la Orden de San Agustín, y una mirada hacia san Agustín cuando se pretende la renovación sinodal de la Iglesia. “Si todos los que aman a Dios contigo dirigen la mirada en la misma dirección, no des importancia al hecho de estar física y localmente separado. Habéis fijado simultáneamente la mirada del corazón en la luz de la verdad” (Tratados sobre la Primera Carta de Santa Juan 6, 10).

El “un solo corazón y una sola alma en el camino hacia Dios” que leemos en la portada de la Regla (I, 3), es ahora programa, meta, fermento de vida nueva para toda la Iglesia. “Lo mismo que en nuestros miembros son diversas las actividades, pero hay una misma salud corporal, así también en todos los miembros de Cristo hay diversas funciones, pero la caridad es única” (Comentarios a los Salmos 32 III, 21).

Tras la ordenación episcopal de Mons. Luis Marín, reflexionamos sobre la espiritualidad agustiniana en relación a la sinodalidad.

 Luis, hermano  – Mons. Luis Marín –, “vas a ser custodiado con nosotros” (cf. Comentarios a los Salmos 126, 3) y juntos, como herederos de san Agustín, trabajaremos por una sociedad y una Iglesia donde la unidad y la comunión sean compatibles con las diferencias.

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