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Los agustinos dejan su presencia en Talavera de la Reina (Toledo)

El día 4 de septiembre, a las 18:00 horas, tuvo lugar en el templo de la parroquia san Alonso de Orozco, la eucaristía de despedida de los agustinos, quienes han dado por finalizada su presencia en Talavera de la Reina (Toledo) como encargados de la parroquia y capellanes de las agustinas de vida contemplativa y del colegio que estas regentan.

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La pequeña Comunidad Parroquial de san Alonso de Orozco recibió con sentimientos un poco encontrados al Arzobispo de Toledo. Mons. Francisco Cerro, al Prior Provincial de la Provincia Agustina de San Juan de Sahagún de España, P. Domingo Amigo y a los cerca de veinte sacerdotes que les acompañaban. Entre el público destacaba el hábito negro de las agustinas de vida contemplativa del Convento de san Ildefonso.

El 4 de septiembre tuvo lugar en la parroquia san Alonso de Orozco, de Talavera de la Reina, la eucaristía de despedida de los agustinos.

En la homilía el Arzobispo señaló que era un día triste, pero inmediatamente, con visión esperanzada, se inspiró en san Agustín que se sirve de tres confesiones o reconocimientos: a) Confesio Laudis, aceptación de la alabanza en favor de los agustinos porque es de bien nacidos ser agradecidos; b) Confesio Fidei, la afirmación de la Fe, porque no nos apoyamos en nuestras débiles fuerzas, ya que las necesidades en la Iglesia y en el mundo son inmensas; c) Confesio Caritatis, la afirmación de la caridad porque, en concreto, y aunque suframos pobreza, Toledo ha sido siempre generosa ofreciendo el servicio de sus sacerdotes.

Todas estas palabras las dijo el Arzobispo en el contexto del agradecimiento a los Agustinos que han estado en Talavera desde el año 1902 y que, en esta ocasión solemne, recibían el adiós emocionado de la ciudad y de la iglesia Primada. No tardó el señor Arzobispo en corregir el adiós por un hasta luego, o mejor, hasta pronto.

El Prior Provincial, después de la Comunión, explicó la decisión de la Provincia de suprimir la comunidad talaverana. Reconoció con el señor Arzobispo que era un día triste y le agradeció la comprensión que había tenido para entender la necesidad de que los religiosos agustinos puedan atender otros proyectos de la Provincia, lo que ha llevado a dejar Talavera. Resaltó la afabilidad y el cariño con que han sido recibidos todos los agustinos que han pasado por la parroquia a lo largo de los años.

Recordó el P. Domingo las etapas de la presencia agustiniana: últimamente desde el año 1902 pero, hasta el tiempo de la desamortización en el s. XIX, había sido desde el siglo XVI, sin contar con que en Toledo capital se puede rastrear la presencia agustina desde el tiempo de la gran unión de 1256.

Las palabras siguientes fueron las del párroco saliente, que recordó el esfuerzo y trabajo de los párrocos anteriores, sobre todo la implantación que consiguió el P. Jesús López Gracia y los siguientes. Finalmente tomó la palabra una laica, en representación de la comunidad parroquial.

Todo el tiempo hubo muchos ojos humedecidos y lágrimas mal disimuladas, aunque los agustinos intentaron hacerles ver a todos los fieles allí congregados que puede llegar un tiempo nuevo y creativo para la parroquia con otro equipo parroquial o con las disposiciones que decida el Arzobispo, en función de las necesidades pastorales de la Archidiócesis.

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