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Los agustinos en Ceuta, entre España y Marruecos

La presencia de la Orden de San Agustín en Ceuta se remonta a hace más de cien años. Su trabajo comenzó con el Colegio San Agustín y la Iglesia de San Francisco. Actualmente se atiende también la Parroquia Ntra. Sra. de los Remedios. En los últimos días, los agustinos de la Comunidad han asistido conmovidos al caos y sufrimiento por el que han pasado las personas llegadas desde Marruecos y los propios habitantes de la ciudad.

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El P. David Díez OSA, reside desde hace trece años en la comunidad que tienen en Ceuta los agustinos de la Provincia de San Juan de Sahagún de España. En estos momentos son cinco los religiosos que atienden los apostolados que tienen encomendados, ejerciendo el P. David de Director del Colegio San Agustín y Prior de la Comunidad.

La presencia de la Orden de San Agustín en la ciudad autónoma de Ceuta se remonta a hace más de cien años.

Nos ha contado el P. David cómo varios de los religiosos han pasado estos últimos dos días por la Playa del Tarajal, repartiendo comida y ropa a las personas llegadas desde Marruecos a Ceuta, ciudad con una población aproximada de unos 70.000 habitantes, a los que se han añadido de golpe otros 10.000.

La situación desborda, señala el P. David, pues “es imposible ver lo que está pasando, ver cómo llegan, ver sus miradas…. y que no te entren ganas de ayudar de algún modo”. No es solo una cuestión de fe -explica- “es una cuestión de humanidad, ya que no podemos mirar para otro lado, tenemos que darnos más”.

Los agustinos, antes de que se declarase esta situación de emergencia, ya habían hecho los primeros pasos para construir un comedor social, el “Comedor San Agustín”, dice orgulloso el P. David. Informa que “el Presidente de Ceuta ya tenía el proyecto en sus manos y el Comandante General les iba a recibir esta semana para ver si podrían cederles un espacio en el que desarrollar esta iniciativa solidaria, que sería una forma de tener un mayor compromiso con todas las personas que llegan”.

En el Colegio San Agustín estudian actualmente 800 alumnos. En los últimos años, con unos 600 de ellos, aproximadamente, y sus familias, se han desarrollado muchos proyectos de carácter solidario: “Intentamos ofrecer una educación integral, más allá de lo estrictamente académico. Una educación en valores que nos lleve a vivir atentos a las necesidades de la sociedad en la que estamos, buscando la manera de colaborar y aportar nuestro granito de arena”, exclama el P. David.

Además de las campañas solidarias y de la recogida de alimentos, que se llevan a cabo a lo largo del curso escolar, el colegio está hermanado con las Agustinas que se encuentran en Mozambique. De esta manera, dice el P. David, “existe un conocimiento y acompañamiento mutuo del día a día en ambos lugares, lo que es muy enriquecedor para todos, ya que supone ampliar el horizonte y salir de la pequeña realidad en la que cada uno vive”.

El P. David explica que la convivencia en el colegio entre los chicos de las distintas religiones es muy buena, cabe indicar que en el centro educativo hay un 10% de alumnos musulmanes. No se puede decir lo mismo de la ciudad, donde más que convivencia lo que se da es cierta tolerancia entre ambas comunidades, teniendo cada una de ellas sus propias actividades, sin mezclarse mucho, ya que suelen vivir en zonas distintas de la ciudad.

Como director del colegio, el P. David Díez quiere transmitir un mensaje de optimismo y de esperanza en el ser humano: “cuando peor estamos, más nos unimos y nos olvidamos de lo que nos diferencia para agarrarnos a lo que nos une; cuando sale la vena solidaria y empatizamos, es cuando nos podemos ayudar y encontrar soluciones”.

Como ejemplo de esto, la experiencia en los últimos años de acogida e integración en el colegio de dos niños que llegaron a Ceuta solos, de 15 y 16 años, y que la administración ha escolarizado en el Colegio San Agustín. Un proceso lleno de dificultades para unos menores que, para empezar, no conocían el idioma. El P. David Díez explica cómo unos alumnos traducían y otros ofrecían clases de apoyo para sumar entre todos y hacer la vida más fácil a los nuevos compañeros, que han encontrado en el colegio agustino un entorno amable donde formarse y hacer amigos.

Parece que, después de dos jornadas caóticas, la normalidad vuelve a Ceuta, cuya vida transcurre, para bien y para mal, condicionada por su posición fronteriza. Como apunta el P. David “el reto es no dejar de estar unidos, no dejar de crear comunidad y dejar de mirar para otro lado porque “si San Agustín viviera en Ceuta, habría sido el primero en bajar a la playa”.

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