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Los diáconos agustinos inician su labor misionera en América

Diez jóvenes agustinos inician estos días su etapa misionera en distintos países de América, en los que la Provincia de San Juan de Sahagún está presente.

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Uno de ellos es Daniel María Herrera Pérez, gaditano de 24 años, que conoció a la Orden de San Agustín después de estar un tiempo en el Seminario Diocesano.

Su destino es Tolé, en Panamá. Allí la comunidad de agustinos está formada por tres religiosos que atienden la parroquia y la Residencia P. Moisés González, donde residen en régimen de internado jóvenes de la comarca que estudian en la capital.

Diez jóvenes agustinos inician estos días su etapa misionera en distintos países de América, en los que la Provincia está presente.

En Panamá le espera su compañero Fr. Emilio Cabrera, que ha viajado unos días antes que él.

La ordenación, en el Monasterio de El Escorial el pasado 2 de julio, fue a su vez una auténtica celebración de envío misionero, pues los jóvenes agustinos recién ordenados deberán completar su formación con un año de servicio pastoral en cualquiera de las numerosas misiones de la Orden de San Agustín. De dos en dos, y ligeros de equipaje, se repartirán por muy diversos lugares anunciando que “El Reino de Dios ya está en medio de vosotros”. Así lo decidió el primer Capítulo de la Provincia de San Juan de Sahagún.

Panamá, Venezuela, Iquitos, República Dominicana y Argentina han sido los destinos escogidos en esta ocasión.

Sorprendido, tranquilo y abierto

Daniel Mª Herrera afronta esta nueva etapa con cierta sorpresa: “Mis compañeros y yo no nos esperábamos esta decisión del Capítulo. Pensábamos que seguiríamos estudiando, como han hecho hasta ahora otros agustinos”.

Sin embargo, vive estos momentos previos al viaje con la tranquilidad de saber que hay “una comunidad de agustinos y un sagrario que sostienen la misión”. Y abierto a aprender cosas nuevas y desaprender esquemas europeos que allí no le servirán: “Aunque el Evangelio es el mismo, hay que encarnarlo en un lugar y unas personas concretas. Me gusta pensar que la misión no la hago yo solo, que no soy un francotirador; la hace una comunidad de la que voy a formar parte”.

Le atrae mucho el ambiente joven y el empuje del carisma agustiniano que ha visto en vídeos y en informaciones sobre Tolé.

Labor evangelizadora

Una de las principales tareas que Daniel y Emilio tendrán allí es apoyar la labor evangelizadora de la parroquia y las capillas. Formar a los catequistas y los delegados de la Palabra es prioritario en esta comarca en la que los sacerdotes no pueden llegar a las comunidades que están más alejadas.

También dedicarán tiempo a conocer más de cerca la labor social que desarrollan las ONG y otras entidades agustinianas, en el ámbito de la promoción de las personas y la capacitación profesional.

Sin embargo, Daniel subraya lo importante que es dar testimonio de vida comunitaria: “Más importante que lo que hagamos es el testimonio de nuestra vida de comunidad. Eso es lo más valioso. En todos los lugares, no solo en Panamá, hace falta este testimonio”.

Daniel Mª Herrera, como el resto de diáconos, estará un año viviendo esta experiencia misionera. Lo que pase después es, a día de hoy, un interrogante, aunque a él le gustaría poder dedicar unos años a estudiar Teología Espiritual.

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