ACTUALIDAD

``¿Cómo puede decir que ha bajado del cielo, si nosotros conocemos a su padre y a su madre?`` (Jn 6, 41-51)

Comenzamos, siguiendo el Evangelio de Juan, a asistir a una larga catequesis de Jesús sobre lo que para Él significa el Pan de la vida. En concreto hoy, el pan de la vida es visto en el sentido de la fe.

Comparte

Comenzamos hay, siguiendo el Evangelio de Juan, a asistir a una larga catequesis de Jesús sobre lo que para Él significa el Pan de la vida. En concreto hoy, el pan de la vida es visto en el sentido de la fe.

Evangelio del domingo 8 de agosto: "¿Cómo puede decir que ha bajado del cielo, si nosotros conocemos a su padre y a su madre?" (Jn 6, 41-51).

Pero comienza el relato de hoy con las murmuraciones de los judíos, es decir, vemos como crece la tensión entre los judíos y Jesús. Los judíos critican a Jesús, lo mismo que en el desierto los israelitas criticaron a Moisés, y es que estamos ante el nuevo Moisés. Lo conocían demasiado bien, saben de qué familia es y se dicen: “No puede ser hijo de Dios porque es hijo de José. ¿Cómo puede decir que ha bajado del cielo, si nosotros conocemos a su padre y a su madre? Por tanto, el obstáculo que les impide creer es el origen.

Jesús les dice: No critiquéis, porque nadie puede venir a mí si el Padre no lo atrae, es decir, Jesús mantiene que su origen es divino: Él ha visto al Padre, ha sido enviado por el padre. Es más, los que comieron el maná en el desierto murieron, pero los que coman este pan bajado del cielo tendrán vida eterna y serán resucitados. Porque este pan es pan de vida, y así puede concluir: “El pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo”.

Dice san Agustín: “Trayendo a la memoria lo que antecede, hallaremos que en la misma circunstancia en que el Señor dijo esto, había dicho también: Nadie viene a mí si el Padre que me ha enviado no lo arrastra. No empleó el verbo guiar, sino arrastrar. Esta violencia se le hace al corazón, no al cuerpo. ¿Por qué, entonces, te extrañas? Cree, y vienes; ama, y eres arrastrado. No pienses que se trata de una violencia brusca y molesta; es dulce, es suave; es la misma suavidad lo que te arrastra. Cuando la oveja tiene hambre, ¿no se la atrae mostrándole hierba? Y juzgo que no se la empuja físicamente, sino que se la guía con el deseo. Ven también tú a Cristo así; no pienses en largos recorridos: creer es venir” (Sermón 131, 2).

Suscríbete a nuestra Newsletter