(19 de junio de 1937 – 10 de agosto de 2021)

P. Isaías Revilla Casado, O.S.A.

Nació el día 19 de junio de 1937 en Valverde Enrique, provincia de León, España. Era el menor de 9 hermanos de la familia que formaron don Isaías Revilla y doña Prudencia Casado. Recibió las aguas bautismales poco antes de cumplir un mes de vida, en su mismo pueblo natal el 12 de julio de 1937. Cursó sus estudios iniciales en la escuela rural de su pueblo. En 1948 ingresó en el seminario de Mayorga (Valladolid-España) situado a 15 kilómetros de su pueblo y después continuó los estudios en Guernica (Vizcaya). Estudió la Filosofía del 52 al 55 y luego inició el noviciado en Calahorra, donde profesó sus primeros votos el 12 de octubre del 1956.

 

Al finalizar sus estudios de Teología emite la Profesión Solemne el 12 de octubre de 1959 en Calahorra (La Rioja-España) y es ordenado sacerdote el 11 de junio de 1960 por el obispo de Calahorra, Mons. Abilio del Campo. Lo relata así el mismo P. Isaías: “Me ordené con la ilusión de vivir y trabajar como nos contaban los religiosos que pasaban por el profesorio, y que nos hablaban de sus aventuras misioneras, a caballo o en Jeep, por las montañas de Puerto Rico. Pero el P. Honorio me dijo que yo no podía seguir siendo un “doctrino” y me mandó a estudiar Filología Clásica a Salamanca”, en donde obtuvo la Licenciatura en Lenguas Clásicas (1963).

 

Su primer destino fue el mismo seminario de Mayorga, que luego se trasladó a León, a las instalaciones del Colegio Ntra. Madre del Buen Consejo. Durante un tiempo estuvo de Reclutador de vocaciones, atendió a la formación de los seminaristas y, posteriormente, se dedicó a la docencia en el Colegio, donde también fue Vicerrector y Superior de la Comunidad. Impartía clases de latín, griego, francés, español, música y religión.

 

El 29 de agosto de 1993, el Prior Provincial, P. Isidro de la Viuda, cambió la comunidad de León y, como nos dice el P. Isaías: “yo di con mis huesos en Aguada (Puerto Rico), aquella ilusión puertorriqueña llegaba 33 años después. Fui con mucho miedo, porque temía no aclimatarme.” Esto supuso un giro de ciento ochenta agrados en su vida, al pasar de la pastoral educativa a la parroquial. Cambió el clima, el trabajo, el horario, la gente, la Comunidad (ya que había vivido siempre en comunidades grandes), a lo que añade: “en Aguada, donde todo se multiplicaba por mil”.

 

Al año de llegar a Aguada, se le encomendó preparar la memoria de los 75 años de la presencia de los agustinos en tierras puertorriqueñas. Y ahí quedó el trabajo. A su vez, le surgió la ocasión de participar en el semanario católico “El Visitante”. Fueron seis años de colaboración semanal con artículos sobre diversos temas y efemérides.

 

Durante sus años en Aguada se desvivió en la atención a los fieles. Era muy riguroso en el horario a la hora de comenzar la atención en la oficina parroquial o de ir al confesionario, pero no así a la hora de concluir, pues estaba todo el tiempo que fuera necesario. Igualmente, con gran amor y empeño atendía los grupos asignados a su pastoreo:  Legionarios de María, Familia de Jesús, Coros, Caballeros de Colón, Equipo de Liturgia, Cursillistas, etc.  Pero esta labor no le impedía en nada ser fiel a los actos comunitarios.

 

Y con todo esto, aún tenía tiempo para escribir artículos y libros. De vez en cuando nos sorprendía con unos poemas de su autoría o sus aportes en la página de Facebook. Entre sus publicaciones encontramos también su producción literaria: ¿Cuál es su duda? Himnario Agustiniano; Dialogo con un adventista. Su última publicación fue Padres Agustinos. Aguada, Puerto Rico 100 años 1919-2019 con motivo del centenario de la presencia agustiniana en Aguada, el Vaticano de Puerto Rico.

 

A él se recurría cuando surgía la necesidad de hacer alguna traducción al o desde el latín. Así, por ejemplo, tradujo para las publicaciones de la OALA Vitasfratrum, del Beato Jordán de Sajonia, y realizó asimismo otros servicios similares a la Orden y a la Diócesis. A través de la música también nos llevaba a mirar hacia Dios. En las grandes celebraciones, y todos los sábados en la mañana, lo encontrábamos en el órgano jugando con las teclas y transformándolas en música celestial.

 

El 20 de julio es ingresado en la Clínica La Concepción de Aguada para ser intervenido quirúrgicamente de las cervicales, operación que no se llegó a realizar. El martes 10 de agosto, fiesta de san Lorenzo, cierra sus ojos para esta vida y los abre para el encuentro del Señor, después de veinte días de hospitalización. Tenía 84 años de edad y 64 de vida religiosa este siervo fiel, hombre de oración y dispensador de la misericordia del Señor.

Fr. Carlos R Morales, OSA

 

11. Revilla Casado, Isaías

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