(25 de enero de 1932-21 de diciembre de 2021)

Fr. Rafael Castilla García, OSA

Rafael, al que llamábamos Fray Castilla, hijo de Manuel y Dolores, vio por primera vez la luz de este mundo un 25 de enero (por eso del nombre de Pablo) de 1932 en Pruna pueblo de origen túrdulo, provincia de Sevilla. Era el benjamín de la numerosa familia que formaron sus padres: Manuel, Paco, agustino, María Teresa, Dolores (agustina), Pepe, y Belén. Le bautizaron en la parroquia de San Antonio Abad de su pueblo natal a los cinco días de su nacimiento, como era costumbre por aquellos años.

En 1950 por orientación de su hermana, Sor Dolores, llegó a La Vid, con una carta que el P. Félix García había escrito a su hermana, como documento de identidad. Fue la identidad que presentó a un policía en el tren. La vida del Hermano Rafael, como buen andaluz, estuvo repleta de simpáticas y graciosas anécdotas. De la Vid pasó al seminario de Palencia como hermano oblato y una vez terminada la oblatura hizo el noviciado y profesó de simples, de manos del P. Paulino Marcos, el 19 de septiembre de 1955. La profesión solemne la emitió cuando residía en Roma, en el convento Santa María de Gracia de las Agustinas de Jerez de la Frontera (Sor Dolores de nuevo), de manos del P. Desiderio García el 15/09/1958. Destinos, trabajos y oficios. Como hermano de obediencia pasó la vida trabajando en los servicios de la casa de residencia, cooperando con la administración local y otras actividades que le encomendaron.

De 1957 a 1962 residió en el Colegio Internacional de Santa Mónica con las dificultades del italiano y las humedades de la Ciudad. Del 62 al 71, fue conventual en la casa provincial de Columela (él decía capitanía), como recepcionista y trabajos auxiliares. Del 71 al 73 a San Agustín de Cádiz, trabajando en la iglesia y procuración. Del 73 al 77 al Buen Consejo de Madrid, auxiliando y derramando gracia y simpatía. Después de una breve estancia en La Vid, fue destinado nuevamente a Palencia, del 77 al 79. Yo siempre donde me mande la obediencia, decía él. Del 79 al 80 destinado como ecónomo al seminario de Los Negrales, sirviendo con ideología y economía. Después de una  breve estancia en Ceuta del 80 al 81 otra vez a Columela como enfermero. Del 81 al 91 pasa un decenio en el Buen Consejo de Madrid con múltiples servicios, regresando a San Manuel y San Benito nuevamente como enfermero desde 1991 a 2002.

De 2002 a 2012 es nombrado enfermero de la Provincia, cargo que desempeñó con mucho celo y presteza desde el Colegio San Agustín de Madrid. Cumplió también con eficacia el oficio de auxiliar de la Editorial Religión y Cultura, al menos del 2002 al 2006 y durante varios años llevaba libros y revistas de la editorial a correos y a algunas librerías. En julio de 2012 es destinado a Palencia, como ayudante de la enfermería provincial, lo que no pudo cumplir por diversas operaciones en las rodillas, pasando un año en el Buen Consejo de Madrid con visitas frecuentes a su hospital preferido La Milagrosa, al que tantos enfermos había llevado y acompañado. De enfermero pasó a enfermo. Le destinan al Buen Consejo hasta que casi inmovilizado, él que tanto se había movido es destinado a la RAE de Salamanca el 1.7.19.

En Salamanca estuvo muy a su gusto, agradecido por los buenos servicios de la RAE y propagando las atenciones de la misma. Después de tantos ajetreos pasó los últimos años de vida religiosa contento y agradecido. De su vida se podrían contar muchas anécdotas, siempre acompañadas de la gracia andaluza. Muy amante y preocupado por su familia natural. Cultivaba buenas amistades con religiosas de clausura tanto con las agustinas de Jerez, como de otras comunidades de Madrid, a las que transportaba fielmente en las elecciones, para que fuesen a votar. Amante del hábito que usaba con frecuencia, buen patriota, llevando siempre consigo símbolos nacionales y adornando con ellos su habitación. Pepero hasta la médula. Por fin descansó en la paz del Señor el 21 de diciembre, este simpático prumeño, cuando le faltaba un mes y dos días para cumplir los 90 años de vida y 56 de vida religiosa. Descansa en paz, Fray Castilla.

P. Pablo Luna

17. Fr. Rafael Castilla García

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