(22 marzo 1941 † 13 julio 2022)

P. Saturnino Crespo Crespo, OSA

Nuestro hermano nace en un pequeño pueblo agrícola de León: San Román de los Caballeros el 20 de mayo de 1926. Sus padres, Aurelio e Inés, supieron cultivar la fe de su familia numerosa y dos de los siete hermanos optaron por la consagración al Señor.  Además del P. Larrán, su hermana Madre Sixta Larrán que fue Misionera Franciscana, brindaron su servicio en América.  Pero nunca olvidó su pueblo que siempre visitaba y mientras tenía sus padres les brindaba el cariño, que continúo compartiéndolo con sus hermanos, sobrinos, con los tíos y con todo el mundo.

Inició sus estudios en su pueblo, pero muy joven ingresa con los Agustinos y va a Calahorra (La Rioja) a continuar con los mismos hasta el 1942 que culmina el aspirantado. Entonces va a Guernica (Vizcaya) para hacer su Noviciado emitiendo al finalizar el mismo sus votos de pobreza, obediencia y castidad el 12 de octubre de 1943. Al siguiente año comienza la Filosofía en esa misma tierra de ricas verduras, buen vino y excelente temperatura; y continúa con la Teología del 1946 al 1950.  Su Profesión solemne la realza en la Fiesta de Nuestro Padre San Agustín del 1947.  Precisamente en Calahorra recibe las Ordenes Menores, el Diaconado el 27 de noviembre de 1949 y por la imposición de manos de Mons. Fidel García fue ordenado presbítero el 8 de abril de 1950.

Concluido sus estudios y ordenado presbítero su primera encomienda fue la labor Docente en el Colegio Buen Consejo de León.  Pero eso duró escasamente un año porque en el 1951 es enviado a San Germán, Puerto Rico a la Parroquia San Germán de Auxerre como Coadjutor.  Luego de dos años llega como Párroco a lo que fue su querido Cabo Rojo donde recorrió esa tierra de sol, playas y sal del 1953 al 1964, en la Parroquia San Miguel Arcángel.  Hermosa tierra, pero también muy árida en la fe cuando los Agustinos comenzaron su andadura, y todo a consecuencia por los masones, espiritistas y protestantes entre otros.  El P. Paulino Sahelices González, OSA en su libro Los Agustinos en Puerto Rico.  Cien Años de Historia: 1896-1996 recoge el paso de P Larrán en Cabo Rojo.   “En verdad, el P. Larrán es otra institución en Cabo Rojo.  Ha trabajado en dicha Parroquia en distintas ocasiones: de coadjutor, desde enero de 1954 hasta septiembre del mismo año; de párroco, desde septiembre de 1954 hasta septiembre de 1963; de coadjutor, desde junio de 1973 hasta septiembre de 1973; y de párroco, desde septiembre de 1977 hasta octubre de 1981”.  Fue el promotor de la construcción del Colegio San Agustín en Cabo Rojo en el terreno que el P Cándido Herrero de la Puebla había adquirido para el mismo y posteriormente, de varias Capillas en sus campos.

Pasa en el 1964 a brindar servicios en Bayamón, en la recién Parroquia San Agustín en Lomas Verdes, siendo su primer párroco.  En febrero de 1964 se llevó a cabo la erección de la Parroquia San Agustín en donde permanece hasta el 1966.  Quiso repetir su experiencia de Cabo Rojo, motivando la construcción del Colegio San Agustín en Lomas Verdes.  Anuncio que hizo el mismo día de su nombramiento como Párroco, el 2 de febrero de 1964.

Regresa a la Ciudad de las Lomas como su Párroco del 1966 al 1972 nuestro incansable fraile de corazón inquieto a la Parroquia San Germán de Auxerre.  Donde continuó con su gran andadura. Fue muy querido en dicha ciudad, que hasta le dedicaron un puente por la Asamblea Legislativa de Puerto Rico en el 2005, en la comunidad de Minillas Valle en San Germán.  Con gran orgullo a las visitas le llevaba a ver “el puente del P Larrán” Y por tres años regresa a Cabo Rojo, del 1972 al 1975.  Por dos años más viene a Bayamón, pero esta vez a la Parroquia Santa Rita de Casia hasta el 1977.  Y vuelve a Cabo Rojo del 1977 al 1981 como Prior y Párroco en la Parroquia San Miguel Arcángel.  Años más tarde, le es dedicada una carretera con su nombre.  En total fueron más de cincuenta años entre Cabo Rojo y San Germán.

Regresa a la Ciudad de las lomas del 1981 al 1989.  Consigue que el alcalde del Ayuntamiento (Municipio), quien fue su monaguillo de niño, le dedique una calle a los Agustinos.  Cuál fue su sorpresa que en el acto de inauguración fue nombrada la calle paralela a la Iglesia del Pueblo como “Calle de los Padres Agustinos”.  Posteriormente, pide que se corrija dicho error ya que no sólo fueron presbíteros los primeros hermanos que llegaron a San Germán en el 1896 y consigue que se nombre una nueva calle, mucho más pequeña ésta, como “Paseo de los Frailes Agustinos.

Su vida dio un giro cuando viene como Párroco de Nuestra Señora de La Monserrate en Bayamón por sólo dos años cruzando luego el Canal de La Mona para brindar servicios en República Dominicana.  Del 1991 al 1995 asiste en nuestras parroquias de la Capital.  Principalmente la Parroquia Santa María Reina hasta el 1993.  El Párroco era el P Félix Rodríguez Olmo, OSA quien le asignó el trabajo pastoral de la zona oriental de la Parroquia.  Por lo que él decía que le correspondía “desde la De Gaulle, para allá” que finalizaba con los campos de caña.  Podías encontrar a Larrán, a cualquier hora del día, y, por supuesto “a pie”, visitando a un enfermo en cualquier bohío del Tamarindo o rezando el rosario con un grupo de la Legión de María en la capilla; “Diciendo una Misa de 9º día” en la capilla del Batey Monserrat o, en las primeras casitas de la futura Ciudad del Almirante entonces en construcción, animando a un grupo carismático en una residencia, donde luego se celebraría semanalmente la eucaristía.

Debido en parte a su itinerancia incansable y a su celo pastoral, se fue preparando el terreno para crear cinco nuevas parroquias nacidas de Santa María Reina. Todas ellas se iniciaron con una estructura parroquial en pleno funcionamiento: con su templo parroquial, con sus equipos de catequistas y catequesis de niños y adultos organizadas, sus equipos de liturgia y coro parroquial, grupos de oración, comunidades neocatecumenales, pastoral social, pastoral de enfermos, etc.  En el 1993 es nombrado Párroco de San Agustín en Santo Domingo hasta el 1995 cuando regresa a Puerto Rico.

La querencia del P. Francisco por República Dominicana data mucho antes de su servicio en la tierra de Quisqueya. Ya por los días de la revolución de 1965, como quien “pasaba yo por ahí”, se encontraba Larrán viendo qué se cocía por Dominicana y tuvo que refugiarse en un portaviones de USA Army, atracado en el puerto, para la repatriación de los yankis, residentes en la Isla.

Nuestro hermano es conocido como el Ángel de los Enfermos por la visita asidua que hacía a los mismos en su caminar itinerante de cada día.  Iba saludando y preguntando casa por casa.  Si por algo se ha destacado el P. Larrán, ha sido por el cuidado de los enfermos. Podemos decir que ésa ha sido su especialidad y su debilidad. Los enfermos son los que han   acaparado la mejor parte de su vida sacerdotal. En el Hospital de la Concepción fue llamado “el eterno presente.” ¡Cuántos años llevando consuelo y alivio a los hospitales como capellán y a las casas como ángel guardián!

Como un fraile inquieto pide al Superior que le permita ir durante un tiempo a la selva en el Perú en donde trabajaba su hermana, la Madre Sixta.  Lo mismo ocurrió cuando la Orden quería regresar a Cuba y se las ingenió para ir una temporada por las tierras de nuestra hermana isla de Cuba.  A fin de hacer realidad el proyecto sobre una base firme del “nuevo campo” apostólico, fue a la ciudad de Morón por tres meses.  Y posteriormente, formó parte de la petición de visado para formar la comunidad misionera.  Pero no fue posible hasta el 2006 que una nueva comunidad que llegó a Cuba.  De igual forma, por un año regresa a España y ejerce como Capellán de la Clínica Quirón en Valencia del 1996 al 1997.

Regresa a Puerto Rico, esta vez a la Parroquia Santa Rosa de Lima en San Germán hasta el 2018.  El día de su cumpleaños, 20 de mayo, del año 2010 fue arropado por toda la comunidad y los Frailes Agustinos para celebrarle su 60 Aniversario de su Ordenación Sacerdotal, dentro del marco del Año Jubilar Sacerdotal.     El 12 de octubre de 2018 celebra sus 75 años de Profesión religiosa rodeado del calor fraternal y de despedida.  Viaja el miércoles 24 de octubre, llegando a Madrid el día 25, para luego dirigirse a su León querido, a nuestra Residencia San Alonso de Orozco para el cuidado de los mayores

El P. Larrán, por ser un hombre “de a pie”, ha conseguido ser un sacerdote del pueblo y para el pueblo, querido por éstos, pero también por los frailes y el clero diocesano.  Los jóvenes iban siempre tras él en busca de historias que la mayoría de las veces era contada con gran picardía.  Sobresalen como aspectos característicos de nuestro hermano la alegría, el entusiasmo, el don de gente, dinamismo, entrega y sencillez.

Fallece en la Ciudad de León, España a los 96 años y 78 de vida religiosa el 13 de septiembre de 2022.  Descanso eterno concédele, Señor, y que brille para él la luz perpetua.

P. Francisco R. Morales, OSA

13. Francisco Larrán

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