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Fiesta de todos los Santos de la Iglesia Católica, quién y cómo se llega a ser declarado santo

Desde el comienzo del cristianismo, hay seguidores de Jesús que son admirados por el resto de los creyentes. Existe algo en su forma de pensar, sentir y actuar que les hace especiales, únicos a la vista de los demás. La Iglesia también lo percibe así y, después de un proceso, más o menos largo, los declara oficialmente “Santos”.

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Santo se le llama a aquel cristiano que, en su paso por este mundo, se ha comportado como verdadero hijo de Dios y hermano de los demás. Con su vida ha anunciado y construido el Reino de Dios y su ejemplo ha inspirado a otras personas para ser buenos seguidores de Jesús. Algunos de estos santos han sido perseguidos y asesinados por defender la fe, por eso se les considera mártires.

El santo comienza siendo considerado así por las personas que le han conocido, que han oído hablar de sus cualidades, virtudes y hechos extraordinarios. Ahora bien, para que en toda la Iglesia universal sea considerado santo se tienen que seguir unos pasos.

Hemos conversado con el P. Fernando Rojo, sacerdote agustino de la Provincia de San Juan de Sahagún quien, durante 22 años, ha sido el encargado en la Orden de San Agustín de presentar en ante la Congregación de las Causas de los Santos del Vaticano, a los candidatos de la Orden para este reconocimiento. El cargo que él ostentaba se llama Postulador General.

El P. Fernando nos cuenta que, en primer lugar, hay que llevar a cabo en la diócesis donde ha vivido la persona que se presenta para ser declarada santa, una investigación sobre su vida y la práctica ejemplar que ha manifestado de las virtudes cristianas, buscando para ello en documentos y en el testimonio de personas todo aquello que pueda manifestar su santidad. Una vez recogido este material se envía a Roma, segundo paso, para que sea allí analizado en la Congregación de las Causas de los Santos.

Una cosa muy importante y necesaria, excepto para los santos que han llegado a serlo por ser mártires, es que tiene que acreditarse que esa persona ha hecho un milagro cundo alguien ha invocado su intercesión. Normalmente son curaciones extraordinarias de alguna enfermedad. Para que todo esta investigación se lleve a cabo con la mayor objetividad y profesionalidad, el P. Fernando indica que se consulta a especialistas en historia, teología, derecho eclesiástico y, si es el caso, a médicos de todas las áreas.

Ante la típica afirmación de que, para ser declarado santo se necesita mucho dinero y que por eso solo pueden serlo aquellos que tienen un buen respaldo económico, nos dice el Postulador emérito de la Orden de San Agustín, P. Rojo, que el proceso evidentemente tiene sus gastos porque hay que documentar todo muy bien y buscar especialistas que le dediquen su tiempo. Ahora bien, afirma que esto no es mucho dinero, y que el gasto más grande se produce en la celebración de la declaración de santidad. Es como cuando uno se casa, puede hacerlo con vestidos caros o más baratos, con una gran comida en un lugar lujoso o con un compartir sencillo con la familia y los amigos

Intentando averiguar cuánto tiempo lleva declarar a una persona como santa, nos informa el P. Fernando que alguno de los procesos que él ha gestionado se venían tratando desde hace siglos (Alonso de Orozco), otros sólo unos años (Anselmo Polanco en España, M. T. Fasce en Italia, Mariano de la Mata en Brasil, Nieves en México, el grupo de los 188 mártires japoneses, Pedro Calungsor en Filipinas).

El año 2020 ha comenzado el proceso de canonización del religioso agustino, P. Moisés, que aparece en la fotografía de esta noticia. Inmediatamente después de morir ahogado en el río cuando iba a llevar la palabra de Dios a los indígenas de Tolé, en Panamá, fue aclamado por todos los que le conocían como santo. Ahora queda todo un camino para que un día sea declarado por la Iglesia como santo. .

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