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La Iglesia propone en el Tiempo de la Creación, una conversión ecológica integral.

"Escucha la voz de la creación" es el lema de la cuarta edición del Tiempo de la Creación. En él, se hace un llamamiento a un menor consumismo y a caminar hacia un estilo de vida más sostenible.

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Desde el año 2019, el 1 de septiembre comienza el Tiempo de la Creación, que termina el 4 de octubre, fiesta de San Francisco de Asís, patrono de la ecología. Por eso, desde el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano, se anima a todos los católicos a participar en este Tiempo con una vocación claramente ecuménica.

Durante el mes de septiembre la Iglesia invita a una conversión ecológica integral que lleve a un modo de vida más sostenible.

Se propone una auténtica conversión personal y de estilo de vida, que sea más respetuoso con todas las personas y con el medio ambiente. De esta manera, y desde hace unos años, el Papa Francisco y otras iglesias han ejercido un liderazgo profético en esta línea.

A lo largo de estos días, los individuos y las comunidades están invitados a participar desde la oración, los proyectos de sostenibilidad y la denuncia profética. Y este año, además de jornadas de oración ecuménicas, se propone, entre otras acciones, apoyar el movimiento de desinversión de los combustibles fósiles.

“Escucha la voz de la creación” es el lema de este año, que tiene como símbolo la zarza ardiendo. En él se hace referencia a muchos colectivos que se sienten silenciados en conversaciones, toma de decisiones y discursos públicos sobre el cambio climático y la ética de la conservación de la Tierra.

En el Tiempo de la Creación los cristianos están llamados a:

  • renovar juntos el compromiso por la casa común
  • construir una base ética para salvar la biodiversidad
  • cambiar estilos de vida, de consumo y producción
  • desarrollar un estilo de vida basado en la prudencia, responsabilidad y la solidaridad.

Laudato si

El Tiempo de la Creación, que se celebra en el ámbito mundial a lo largo del mes de septiembre, esta íntimamente ligado con el mensaje de la encíclica Laudato si. Dicha encíclica, escrita por el Papa Francisco en mayo de 2015, ha impulsado todo un movimiento, el “Movimiento Laudato si“, también en clave ecológica, y con el que la Orden de San Agustín está comprometida.

La publicación, centrada en el cuidado del entorno natural y de todas las personas, también aborda cuestiones más amplias de la relación entre Dios, los seres humanos y la Tierra. De ahí que el subtítulo de la encíclica, “El cuidado de nuestra casa común”, refuerce estos temas clave.

En consecuencia con lo dicho, se puede leer en el documento del Papa Francisco: “El dulce canto de la creación nos invita a practicar una espiritualidad ecológica”. Es el llamado a estar atentos a la presencia de Dios en el mundo actual. La invitación a basar nuestra espiritualidad en la amorosa conciencia de no estar desconectados de las demás criaturas, de formar con los demás seres del universo una preciosa comunión universal (LS, 220)”.

 

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