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El “Club de los Cohetes” del Colegio San Agustín de Madrid

Jóvenes de entre 12 y 17 años ponen en marcha sus propios proyectos comerciales, gracias a una actividad extraescolar para potenciar el emprendimiento.

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Los últimos años, en el ámbito de la educación, han cambiado mucho las cosas. La tecnología ha sofisticado el modo de dar las clases y también ha cambiado la metodología. En los comedores escolares los menús son más saludables y las actividades extra escolares van mucho más allá que el fútbol, el baloncesto o las clases de piano.

En el Colegio San Agustín de Madrid, desde el curso 2018-2019, funciona el “Rocket Club” (Club de los Cohetes), unas clases de emprendimiento que actualmente siguen 45 alumnos del centro.

Juan Gorchs, promotor de esta iniciativa, nos ha contado que ésta nació al descubrir que él quería ofrecer algo así a sus hijos y no encontraba cómo ni dónde hacerlo. Después de definir el proyecto y ofrecerlo a varios colegios, ha sido en el colegio concertado San Agustín de Madrid donde lo ha podido desarrollar.

Jóvenes de entre 12 y 17 años del colegio San Agustín de Madrid aprenden sobre emprendimiento y ponen en marcha sus propios proyectos comerciales.

Juan Gorchs -responsable de “Rocket Club” (@therocketsclub)- explica que es una extra escolar de una hora semanal y que, en las actuales circunstancias, se lleva a cabo de forma online: “La realidad es que le dedicamos más tiempo porque los jóvenes me mandan mails y me preguntan, y no nos importa estar más tiempo del acordado cuando hay tanto interés”. La creatividad y la capacidad de emprendimiento de estos chicos y chicas se ha concretado en marcas y colecciones concretas, con sus propias estrategias de comunicación.

“Sutori” (@sutoriwear), por ejemplo, es una marca de camisetas y sudaderas, detrás de la cual hay alumnos de 16 y 17 años. “OKlock”, es una marca de relojes diseñada por dos chicas de 16 y 17, que pueden comprarse en varias tiendas de Madrid. “Kuviki” es un proyecto de chicos y chicas de 12 y 13 años que están investigando sobre el fracaso escolar y sus causas, y también tienen en el horizonte la comercialización de varios productos. Entre estos se encuentra el “smartdesk”, un objeto que se podrá vender y ayudará a los estudiantes a tener el pupitre ordenado. Por otra parte, también están detrás de una aplicación que sirva para que los chicos tengan un mayor autocontrol y estén más concentrados, y otra que les aporte un método de estudio eficaz.

Detrás del “Proyecto OKlock” están María Santos y María Muñoz, ambas estudiantes de Bachillerato. “He perdido el miedo a emprender. Pensaba que era algo para lo que hacía falta mucho dinero o que suponía riesgos. Gracias a “The Rocket Club”, no solo hemos aprendido que no es necesario ni mucho dinero, ni asumir muchos riesgos, se puede ir creciendo poco a poco”, dice M. Santos. Para María Muñoz lo más importante es la cantidad de experiencias que le ha aportado el proyecto, y la oportunidad de conocer un “mundo infinito de salidas profesionales que me estoy planteando”.

Para Juan Gorchs, el objetivo del “Rocket Club”, es que los jóvenes lleguen a la Universidad con experiencia real de emprendimiento. Tanto él, como el director del Colegio San Agustín de Madrid, están muy orgullosos con el desarrollo de esta actividad, que ha conseguido involucrar también a los padres y familiares, quienes, inevitablemente, se han convertido en los inversores y primeros accionistas de estas pequeñas empresas. Tienen previsto crear una web sobre estos temas y poder lanzar los Rocket Meeting Up (charlas online con expertos).

“Me empeño en ofrecer en el colegio alternativas a los alumnos que quieren hacer algo distinto -señala P. Ildefonso Trigueros, OSA, Director de este colegio concertado agustino-. Tenemos alumnos con inquietudes diferentes al fútbol, el baloncesto o el botellón. Además, es una forma de descubrir a esos alumnos que no destacan en los estudios, pero que son líderes cuando tienen una idea que les motiva. Reunirse cada viernes después de toda la semana, supone un esfuerzo. Es importante valorarlo. Como director, es una experiencia muy gratificante, porque es una oportunidad para que los alumnos desarrollen una idea de forma cooperativa”.

La capacidad para el emprendimiento es algo que puede trabajarse desde la infancia, a la vez que se aprenden conceptos relacionados con la Economía, el Derecho o el Diseño. “Rocket Club” es una prueba de ello y esperemos que lo siga siendo.

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